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Visita al Museo Naval de Madrid




Sobre el cuadro El Infante don Pelayo acude al rescate del Santísima Trinidad en la Batalla del Cabo de San Vicente del 14 de febrero de 1797. Museo Naval de Madrid.

Su autor es Antonio de Brugada (5 de diciembre de 1804, Madrid – 1863, San Sebastián) . Estudió en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando de Madrid. Fue pintor de cámara de Isabel II y amigo de Francisco Goya.

El Infante don Pelayo acude al rescate del Santísima Trinidad en la Batalla del Cabo de San Vicente del 14 de febrero de 1797. Museo Naval de Madrid

En octubre de 1769 fue botado en los astilleros de La Habana el navío que por Real Orden recibiría el nombre de Santísima Trinidad con una eslora de casi 64 m. Fue el navío más grande de su época armado hasta con 140 cañones.

En julio de 1779, España declaró la guerra a Gran Bretaña junto a Francia en apoyo a las colonias norteamericanas en su Guerra de la Independencia. El Santísima Trinidad fue el buque insignia de la flota española. En la batalla del cabo de San Vicente, fue desarbolado, y pudo salvarse de ser capturado por las fuerzas británicas cuando ya se había rendido gracias a la intervención del navío Infante don Pelayo bajo el mando del capitán de navío Cayetano Valdés.

Se lo recuerda sobre todo por su trágico final en la batalla de Trafalgar (21 de octubre de 1805). Fue capturado por los ingleses en muy malas condiciones, con más de 200 muertos y 100 heridos.  Los ingleses quisieron llevarlo al puerto inglés de Gibraltar, siendo remolcado por las fragatas HMS Naiad y HMS Phoebe. Pero finalmente se hundiría el 24 de octubre a unas 25 ó 28 millas al sur de Cádiz. Símbolo del final del poderío español en los mares, la mayor arma de guerra de su época permanece ahora en el fondo del mar. Sus piezas de artillería fueron extraídas e instaladas en la entrada del Panteón de Marinos Ilustres situado en la Escuela de Suboficiales de la Armada, en San Fernando (Cádiz)

Benito Pérez Galdós en su colección de novelas históricas de los Episodios nacionales, embarca a Gabriel de Araceli en el Trinidad, en la primera novela de la primera serie titulada Trafalgar. Se narran las vivencias de Gabriel en los preparativos de la batalla, durante la misma y después del combate, dando su visión de la contienda y de cómo tuvieron que ser rescatados más tarde ante el inminente hundimiento del navío.

En 2006 un barco mercante fue acondicionado para imitar el aspecto externo del Santísima Trinidad, no tratándose por tanto de una verdadera réplica.  Está amarrado en el puerto de Alicante y se utiliza como restaurante flotante, discoteca y sala de exposiciones.

Fuente: Wikipedia. Santisima Trinidad (navío)

Arqueología Subacuática

Enlaces de interés:

 


EL PECIO ROMANO DE GRUM DE SAL (ILLA CONILLERA, IBIZA)

Intervención arqueológica en octubre 2013 y estudio de materiales en 2014

Dr. Marcus Hermanns

Instituto Arqueológico Alemán, Madrid

Después de casi 20 años de reposo, en octubre de 2013 se reanudaron los trabajos arqueológicos en el pecio romano de Grum de Sal. Éste se situa a la entrada de la bahía de Sant Antoni de Portmany (costa oeste de la isla de Ibiza, Islas Baleares), en una ensenada protegida por la isla de Conillera (Raco Grum de Sal). Se realizó una campaña de valoración del estado y un estudio dendrocronológico preliminar. Durante el siguiente año 2014 los esfuerzos se centraron en la recuperación del contexto arqueológico de este yacimiento y en la planificación de una intervención para el próximo futuro.

Se trata de los restos un mercante de época romana (siglo I d.Cr.) de alredendor de 25 metros de eslora. En un área esparcida de aproximadamente 25 x 10 m se hallaron al comienzos de los años 60 del siglo XX la carga que constaba de ánforas tipo Dressel 14 de origen lusitano. Desde el punto de vista historiográfico de la arqueología submarina en España el pecio romano de Grum de Sal es interesante por ser uno de los primeros pecios estudiados con metodología arqueológica en aguas nacionales. Las intervenciones arqueológicas se realizaron ya en los años 1960-1962 por José María Maña de Angulo y Benito Vilar-Sancho, recientemente fallecido, y en los años 1982, 1991 y 1992 por un grupo de jóvenes investigadores dirigido por Belén Martínez. Sin embargo, ya en el momento de su hallazgo en 1960, el lugar presentaba claras evidencias de haber sufrido intervenciones clandestinas.

El interés por volver sobre el lugar era alto y los objetivos diversos: realizar una intevención de comprobación del estado de conservación del contexto para valorar tanto una intervención de estudio, como para evaluar los pasos adecuados para una conservación in situ, según lo recomienda la Convención sobre salvaguarda del Patrimonio Sumergido de la UNESCO (París 2001). Además, se presentaran los objetivos de interés biológico, como el estudio de los parámetros de crecimiento de la posidonia oceanica con el fin de recuperar la pradera y así averiguar la relación de ésta con el contexto arqueológico.

Los trabajos fueron financiados por el Instituto Arqueológico Alemán, al cual también debo agradecer la buena disposición del personal, procedente de diversos departamentos del DAI pero eficazmente reunidos en esta ocasión para el proyecto concreto. Tanto a la Conselleria d’Educació, Cultura i Patrimoni (Dr. Joan Ramon Torres) y a la de Medi Ambient (Virginia Picorelli) del Consell Insular d’Eivissa como al Museu Arqueològic d’Eivissa i Formentera (Dr. Jordi H. Fernández, Helena Jiménez Barrero) hay que agradecer también el esfuerzo, y no solo administrativo, para echar a andar un proyecto embarrancado desde tanto tiempo. Para la parte biológica cabe agradecer por su apoyo a Diego Ponce Costa, Ldo en CC del Mar por la ULPGC (Cap de Medi Ambient de l’Ayuntament de Sant Antoni de Portmany), Dr. Arnaldo Marín Atucha (Universidad de Murcia, Depto. de Ecología e Hidrología, Espinardo, Murcia) y Dr. Jorge Terrados Muñoz (Instituto Mediterráneo de Estudios Avanzados, IMEDEA (CSIC-UIB), Esporles, Mallorca). Finalmente mi agradecimiento al Grupo Especial de Actividades Subacuáticas (G.E.A.S.) de la Guardia Civil, división de Ibiza, por el apoyo logístico y personal prestado. Se agradece además el apoyo logístico/infraestructural ofrecido por el Club Náutico Es Nàutic, Sant Antoni de Portmany y por el centro de buceo Active Dive, Sant Antoni de Portmany.